La importancia de tener aficiones

 

Uno de los grandes errores de la sociedad actual es creer que el tiempo de ocio es tiempo improductivo.

La palabra ocio ha transformado su significado desde su primitiva acepción como tiempo de inactividad hasta prodigarse como tiempo de diversión u ocupación en obras de ingenio durante el descanso de otras tareas. Que el tiempo de ocio no sea remunerado económicamente no le resta valor, al contrario, se engrandece precisamente por ser útil de forma altruista.

 

¿Y por qué es útil? Porque mejora nuestra salud y nuestra calidad de vida. El hecho de que practiquemos alguna tarea que no sea obligatoria está liberando a nuestro cerebro del estrés. Y lo más importante: nos gusta, nos da placer.

 

Algunos beneficios de los hobbies son:

 

Contribuyen al equilibrio mental y al autodominio.

Alivian e incluso evitan la frustración personal.

Son buenos contra la depresión, la soledad y el nerviosismo.

Además ayudan a prevenir el Alzheimer.

Fomentan la creatividad y la disciplina.

 

Pero cualquier cosa no obligatoria que hagamos no se convierte en hobby, ¡ojo! Los hobbies no son simples pasatiempos, implican la práctica de destrezas más complejas, requieren de un aprendizaje y suponen un desarrollo personal. La paradoja de las aficiones es que aunque supongan una actividad, nos descansan. Además esas destrezas que desarrollamos con las aficiones luego podemos utilizarlas en nuestro trabajo con lo que nos volvemos más productivos. Y no tienen edad, son beneficiosas en todas las etapas de nuestra vida.

 

 

 

Realizar tareas que nos producen placer tiene un efecto sanísimo sobre nuestro cuerpo, sobre todo sobre nuestro cerebro. Pero también a nivel físico, no olvidemos que cuerpo y mente van unidos, y las hormonas que se liberan desde las órdenes de nuestro cerebro recorren todo nuestro cuerpo y actúan sobre diversos órganos. Y no me refiero sólo a las archifamosas hormonas del buen humor (serotonina y endorfinas), también a las que refuerzan el sistema inmunológico.

 

Es importante cultivar y fortalecer los aspectos positivos de una persona para lograr una vida más plena y prevenir enfermedades. Estos aspectos son los llamados factores de protección, que son habilidades, estados mentales o actividades que nos protegen frente a trastornos psíquicos y ayudan a experimentar una vida más satisfactoria.

 

Poder dedicarnos tiempo a nosotros mismos a través de un hobby y obtener un autoconociemiento más profundo y ser honestos con nosotros mismos, nos va a permitir ser conscientes de aquello en lo que debemos mejorar, de nuestros fallos y de nuestros logros. También nos va a dar una visión más amplia de la manera en la que juzgamos a los demás, y al ser en mayor medida jueces de nosotros mismos, podremos tener una vida menos conflictiva y con relaciones más sanas.

 

Así que ¡lánzate a buscar un hobby! Tienes multitud de tareas para elegir, algunas más simples pero no por ello menos importantes y otras que requieren más tiempo para llegar a tener soltura o ver los frutos. Los hobbies despiertan habilidades, pues requieren un tipo de concentración enfocada en la que se estimulan tanto el instinto como la intuición.

 

Aquí tienes una pequeña lista de hobbies, algunos de ellos muy productivos:

Correr o practicar cualquier deporte, bailar, escribir, leer, yoga, fotografía, cocinar, jardinería, restauración de muebles, pintar, tocar un instrumento musical, tejer, jugar a juegos de mesa o videojuegos, caligrafía, puzles, patinar, manualidades, pescar, sudokus …

 

 

 

Todos son igual de buenos si son los que te gustan. Cuéntame en los comentarios “a qué dedicas el tiempo libre” (como cantaba Perales) y comparte por instagram y twitter tus aficiones con el hastag #esteesmihobby.

 

Ginger

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