PROCRASTINACIÓN

PROCRASTINACIÓN

Hoy voy a hablaros de esta palabra tan de moda estos últimos años. La veréis escrita de dos formas (a veces como procastinación, con una r menos) pero sólo una es la aceptada por la RAE.

¿Qué es la procrastinación?

La procrastinación no es más que la postergación de tareas, pero esto puede deberse a diferentes causas, por ejemplo:

  • Tienes algo que hacer pero ese deber te acecha y te pesa

  • Quieres quitártelo de encima pero no sabes cómo, más bien desearías que se hiciera solo

  • Te propones hacerlo mañana a primera hora de la mañana, pero cuando llega el momento te das cuenta de que es mejor hacerlo a última hora de la mañana porque así te da tiempo antes a otra cosa. Y cuando llega esa hora descubres que lo mejor es hacerlo por la tarde porque hay ciertos factores que lo mejorarían…

  • En el fondo tienes miedo de hacerlo porque crees que te va a salir mal

  • No sabes por dónde empezar, es un proyecto demasiado grande y no tienes ni idea de cómo abordarlo

  • No tienes ninguna gana de hacerlo

Todas estas actitudes que en algún momento nos han pasado a todos, comienzan a ser un problema cuando se repiten demasiado.

¿Qué podemos hacer para evitarlo?

Lo primero conocer la raíz del problema:

Cuando empezamos a hacer una tarea que no nos gusta, por lo visto en nuestro cerebro se activan áreas asociadas con el dolor, por eso enseguida lo esquivamos con otra tarea u otro pensamiento que nos alivie esa incomodidad. Pero también está demostrado que a los pocos minutos de iniciar esa actividad en principio desagradable, ese neuromalestar desaparece.

Una técnica para superar la procrastinación es proponerse un tiempo de dedicación a esa tarea seguido de un descanso y luego otra vez un periodo de concentración. Como la famosa técnica del pomodoro. Por ejemplo, 15 ó 20 minutos de concentración, 5 minutos de descanso. Y así 3 ó 4 veces, y al final una recompensa (aunque no hay mejor recompensa que la satisfacción de un trabajo bien hecho, ¿no?).

Para los estudiantes, los descansos son muy importantes durante los periodos de concentración, porque es en el modo relajado cuando se afianzan los conocimientos. Pero igual de importante es al día siguiente repasar lo aprendido, sobre todo si es algo nuevo o que nos supone una dificultad, porque así se fortalecen las conexiones neuronales que se crearon para entender esa idea.

Otra técnica muy efectiva es crear hábitos o rutina. Así evitas improvisar y aplazar tareas.

Haz una lista de prioridades, esto te ayudará a saber por dónde empezar y a qué dedicar más tiempo.

Empieza con objetivos pequeños. Cuando veas que los vas consiguiendo, te animarás a ampliarlos.

Prográmate en una agenda la fecha y la hora a la que debes empezar, así estás ejecutando la primera parte: el esfuerzo de decidir cuándo. De esta manera no caerás en la tentación de dejarlo para luego. Cuando lo hagas varias veces ya tienes el hábito conseguido, ya sabrás que todos los días a esa hora te toca hacer “eso”.

Espero que estas ideas te ayuden tanto si procrastinas a menudo como si no. Cuéntame qué se te da peor y cómo haces para combatirlo.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *